jueves, 18 de febrero de 2010

Fábula del pelotudo

Paseando por los blogs, encontré esto. Una joyita!

FÁBULA DEL PELOTUDO* Según Fontanarrosa




Se cuenta que en una ciudad del interior, un grupo de personas se
divertían con el pelotudo del pueblo. Un pobre infeliz de poca
inteligencia, que vivía haciendo pequeños mandados y recibiendo
limosnas.
Diariamente, algunos hombres llamaban al pelotudo al bar donde se
reunían y le ofrecían escoger entre dos monedas: una de tamaño grande
de 50 centavos y otra de menor tamaño, pero de 1 peso.
Él siempre agarraba la más grande y menos valiosa, lo que era motivo
de risas para todos.
Un día, alguien que observaba al grupo divertirse con el inocente
hombre, lo llamó aparte y le preguntó si todavía no había percibido
que la moneda de mayor tamaño valía menos y éste le respondió:
- Lo sé, no soy tan pelotudo..., vale la mitad, pero el día que escoja
la otra, el jueguito se acaba y no voy a ganar más mi moneda.
Esta historia podría concluir aquí, como un simple chiste, pero se
pueden sacar varias conclusiones:

La primera: Quien parece pelotudo, no siempre lo es.

La segunda: ¿Cuáles eran los verdaderos pelotudos de la historia?

La tercera: Una ambición desmedida puede acabar cortando tu fuente de ingresos

La cuarta: (pero la conclusión más interesante)
Podemos estar bien, aun cuando los otros no tengan una buena opinión
sobre nosotros. Por lo tanto, lo que importa no es lo que piensan los
demás de nosotros, sino lo que uno piensa de sí mismo

MORALEJA:

'El verdadero hombre inteligente es el que aparenta ser pelotudo
delante de un pelotudo que aparenta ser inteligente'

3 comentarios:

Udi dijo...

Sabias palabras...habemos muchos pelotudos que posamos de inteligentes. Es bueno traernos a tierra...
La estamos siguiendo, chamuyera...

Edgardo dijo...

Mi querida compañera, no has podido dejar mejor moraleja, el problema radica, que en este país de pelotudos, todos se creen inteligentes, y en su elección de la inteligencia intentan ser más vivos que el Diablo y dan vuelta siempre a la mesa, intentando quedarse con las dos monedas, o la roban o se hacen los pelotudos, si la roban van presos, bueno, ya no sigue el juego, lo que se dice, preso, preso, no van, si no la roban y siguen haciéndose los pelotudos, entonces, se pasan el día dudando que hacer, siguen el jueguito, pero se nota que es falso, se llevan la de 50 y se la pasan soñando todo el día en llevarse la de 1 peso, entonces son infelices, porque saben que ganan, que les conviene mantener la fachada de pelotudo, pero ya todos se dieron cuenta y ellos son infelices por faltarles 5 para el peso, porque quieren parecerse a los Frances o Ingles y comprarse las porquerías que vende el Norte made in china, y entonces no nos alcanza y no nos gusta no parecernos a los de las fotos de las revistas, entonces nos hacemos los orates, votamos por la no afirmativa y ahí nos quedamos en Pampa y las vías, sin el pan y sin la torta, con la monedita de 50 centavos sin saber que hacer con eso, sin usarla porque para lo que queremos no nos alcanza, y sin poder salir del circulo vicioso, porque siempre estamos queriendo pelotudeces, tantas, como nuestra pelotudez puede abarcar y entonces no tenemos nada.

Buena entrada chamuyera, de verdad que si…

Te dejo un saludo fuerte, buen viernes y mejor fin de semana.

HologramaBlanco

Anónimo dijo...

Udi: nadie es enteramente sabio ni enteramente pelotudo( por suerte) el tema es cómo se distribuya la partida: creo que un 70-30 - a favor de la inteligencia, claro- ya es aceptable. El tema es que hay muchos que lo tienen al reves.
Saludos¿ aún no puedo ser su amiga?

Edgardo: Gracias!, confieso que a la mitad del comment, me perdí y me sentí una PELOTUDA. Pero la idea del final es esclarecedora y muy buena! Agrego que hay todo un MUNDOLANDIA empecinado en hacernos desear pelotudeces.

Paola